sábado, 21 de septiembre de 2013

Todo un cambio de vida

Me sorprende tanto cuando me entero de las crisis de los hombres y claro de mujeres que dicen que extrañan la soltería por todas las cosas que podían hacer como ir a fiestas, beber en exceso y estar eximios de tanta responsabilidad que no alcanzo a entender a veces. Cuando me preguntan que que es lo que más extraño de la soltería es precisamente lo contrario (supongo que las crisis son completamente distintas para cada ser humano). Yo extraño mi disciplina. Yo era completamente estricta conmigo misma y eso me brindaba grandes satisfacciones. Calendarizaba mis objetivos y tenía éxitos a corto, mediano y largo plazo debido a mis diversas organizaciones y actividades. Todo eso se ha marchado ya. Ahora mi vida ya no me pertenece, ya sé que suena a super drama pero tengo la esperanza de que al sacar toda esta mugre que traigo en forma de ideas poco a poco vaya asimilando y aceptando la realidad tal cual es. Actualmente me siento tan absolutamente insatisfecha con mi vida que ya no sé que quiero realmente, me siento confundida y a veces tengo episodios depresivos. A veces quisiera estar sola con mi hija y encargarme de su educación para irnos disciplinando ambas, retomar lo mío educando a mi hija. A veces me odio a mi misma tanto, a veces no, a veces me siento tan desafortunada pero luego recuerdo que en realidad soy una persona llena de bendiciones y me siento culpable por no valorar las cosas, trato de reflexionar sobre las cosas buenas pero inexorablemente recaigo en la tristeza de ver como mis días se pasan y se pasan sin sentir ese aprovechamiento de mi tiempo de un modo mejor explotado. Casi de diario me levanto de malas o apática y procuro alivianarme a lo largo del día. Pero a veces nomas no me nace, supongo que me estoy amargando, de modo que uno de mis propósitos ha sido irme desapegando de todas las cosas materiales y las que son apegos emocionales o intelectuales. Creo que incluso he perdido la fe en mi misma. Nada ni nadie me pertenece realmente, y quitando un poco de pasión a las cosas me ahorro más decepciones, celos y corajes inútiles, aunque viva las cosas con menos intensidad creo que es un precio justo a pagar por no ahogarme con mis propias ideas ni quebrarme nuevamente con las decepciones. Pero bueno, mi papá me dijo una frase que me agradó, me dijo que sólo está perdido quien se abandona a si mismo, por eso por más abatida que me sienta, por mas mujeres que odio y que siempre rondan mis pensamientos como para recordarme siempre que no soy tan especial como alguna vez llegué a creer, trato de levantarme por mi hijita. En una ocasión en que me sentía abatida y lloraba en silencio, esa pequeña criatura llena de amor, me observó me miró fijamente y comenzó a acariciarme el rostro con suavidad, entonces la abracé muy fuerte porque sentía que era como un pequeño ángel, un remanso de paz que quería sanarme, y lo hizo. Por ella me calme y me levanté. Tengo todo y no tengo nada, creo que finalmente sólo a mi misma y a mi pequeña y dulce Violeta, su verdadero nombre en mi interior. No sé lo que deseo realmente sólo sé que quisiera ser libre y volar con mi pequeña de la mano para guiarla por un cielo azul de esperanzas perdidas pero encontradas.

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