En esta ocasión no hablaré de diseño, sólo escribiré algo para desahogar un poco todo lo que me esta matando por dentro porque de todos modos no espero que nadie lea esto, así que dejo las palabras suspendidas en el universo digital sólo para descarga de ira y frustraciones ya que no deseo echarle esta basura a nadie en particular.
Me he quedado sin trabajo claro,por mi propia culpa yo renuncié e inexorablemente estoy pagando las consecuencias por ello, buenas y malas. Así que estoy haciendo o intentando hacer de nuevo lo que hago desde hace 16 años cada que me quedo sin entrada fija, dar clases de dibujo, en realidad siempre me doy un tiempo para enseñar a dibujar o pintar acuarela pero en esta ocasión hay algo distinto, mi pequeña y dulce hija. Tiene casi dos añitos de edad, en un mes exactamente los cumplirá. Mi bebé ha cambiado mi vida de modos radicales felices y devastadores, lo cual es algo que siento que relativamente puedo manejar, pues esa pequeña criatura que me han enviado lo guardianes del cielo no tiene la culpa de las necesidades de los adultos, tal como la necesidad de cubrir las cosas básicas como la casa, medicamentos, alimentos y educación.
Yo quería cambiar el mundo antes de que ella naciera, lo quería arreglar para que estuviera prístino y brillante, lleno de luz y belleza pero sobre todo de orden.
Mi motivación principal al inicio fue meterla un hermoso colegio para que aprendiera muchas cosas y muy bien, que desarrollara todo su potencial y que tuviera a la mano todas las herramientas de vanguardia para su desarrollo físico e intelectual, tengo la sospecha de que puede ser muy inteligente ya que su padre es un genio. Como la iba a meter a un buen colegio y este está cerca de la casa de mis padres que es donde pasamos la mayor parte del tiempo pensé en ir arreglando poco a poco la casa de mis progenitores. Pero por distintas circunstancias del pasado no se me permitió, quería poner un piso de madera que le falta en la sala (está en cemento pulido), quería poner unas tejas en el techo, y lo más importante; la cocina, dentro de mi presupuesto estaba una de cemento con recubrimiento de un hermoso mosaico Ad hoc con el tema de la sitio, pero no, los odios del pasado, la apatía, la falta de visión y el valemadrismo imperante en esta casa hicieron que uno de los proyectos de animo y fuerza de este roto hogar se viniera abajo. No voy a mentir, después de que no se me permitió construir una digna y hermosa cocina de acuerdo a mis altas expectativas me quebré, tuve episodios de depresión terribles, y pasaba mucho tiempo llorando sola en mi modesto tsuru de regreso a casa. Mi hijita no tendrá un bonito lugar donde empezar a crecer y alimentarse pero aún así la enviaré al colegio. Yo pensaba que si una día cuando fuera puberta o adolescente necesitaba hacer un trabajo en equipo, podría hacerlo orgullosamente en la casa de sus abuelos tan cerca del colegio pero no. No se va a poder.
Cuando yo era chica vivía en el centro de la ciudad de Mty. Calle Villagómez entre Tapia y M.M. de llano, una modesta y en mi opinión agradable casita "de chorizo" que arreglada no se veía tan mal pero con muchísimas carencias, una baño feo pero funcional, paredes verdes y rayadas cortinas y muebles usados con mas de 20 años de uso. La cocina no existía, sólo eran mesas y anaqueles colgados discordes. Pero empecé a crecer, y empecé a ir a fiestas y ver como las casas de mis compañeras de la escuela, eran mucho más bonitas, con muebles modernos y closets y cocinas, y yo me preguntaba porque nosotros no podíamos tener algo así de bonito, ¿éramos muy pobres?
no, si se podía sólo que había desde entonces mucha apatía por parte de mi padre. Él nunca quiso progreso para nuestro hogar, yo me pregunto si existen hombres que no sean gays que se preocupen aunque sea un poco por la belleza de su hogar. Yo no pedía un palacio, en realidad yo no pedía cosas, mi mamá era muy estricta conmigo y el dinero que yo tenía ahorrado en dólares para ocasionales viajes a McAllen con mis abuelos era lo que podía gastar, si se me acababa ya no pedía más. Pero sabía elegir muy bien e incluso calcular impuestos desde muy pequeña par poder aprovechar mi dinero. Y así crecí, pensando que no podía tener nada bueno ni bonito por más sencillo o económico que fuera, y no hablo de juguetes, no nos faltó nada, hablo de cosas sencillas como una tele o un closet modesto o un cocinita integral. Yo no quería que mi hijita hermosa padeciera eso, quería que se sintiera orgullosa de su casa y que al limpiarla quedara bonita, por eso trabajé mucho e hice la cocina de nuestra propia casa en Mitras y puse closets, su recámarita tiene el suyo pequeño pero suficiente para que cuando empiece a crecer guarde sus pequeños secretos y tesoros de modo ordenado y bonito, que más quisiera yo que llenarla no de lujos, sino de experiencias hermosas en un lugar adecuado, limpio y saludable. Un sitio al cual llamar hogar, Gloria mi pequeña hija es mi fuente dulzura, inocencia y pilar para seguir desvelándome haciendo trabajos de freelance después de haberla correteados todo el día y aveces también la noche. Sólo quier que sea felíz y yo conservar la cordura.
jueves, 19 de septiembre de 2013
Un pequeño fragmento de pasado encajado en mi alma
En esta ocasión no hablaré de diseño, sólo escribiré algo para desahogar un poco todo lo que me esta matando por dentro porque de todos modos no espero que nadie lea esto, así que dejo las palabras suspendidas en el universo digital sólo para descarga de ira y frustraciones ya que no deseo echarle esta basura a nadie en particular.
Me he quedado sin trabajo claro,por mi propia culpa yo renuncié e inexorablemente estoy pagando las consecuencias por ello, buenas y malas. Así que estoy haciendo o intentando hacer de nuevo lo que hago desde hace 16 años cada que me quedo sin entrada fija, dar clases de dibujo, en realidad siempre me doy un tiempo para enseñar a dibujar o pintar acuarela pero en esta ocasión hay algo distinto, mi pequeña y dulce hija. Tiene casi dos añitos de edad, en un mes exactamente los cumplirá. Mi bebé ha cambiado mi vida de modos radicales felices y devastadores, lo cual es algo que siento que relativamente puedo manejar, pues esa pequeña criatura que me han enviado lo guardianes del cielo no tiene la culpa de las necesidades de los adultos, tal como la necesidad de cubrir las cosas básicas como la casa, medicamentos, alimentos y educación.
Yo quería cambiar el mundo antes de que ella naciera, lo quería arreglar para que estuviera prístino y brillante, lleno de luz y belleza pero sobre todo de orden.
Mi motivación principal al inicio fue meterla un hermoso colegio para que aprendiera muchas cosas y muy bien, que desarrollara todo su potencial y que tuviera a la mano todas las herramientas de vanguardia para su desarrollo físico e intelectual, tengo la sospecha de que puede ser muy inteligente ya que su padre es un genio. Como la iba a meter a un buen colegio y este está cerca de la casa de mis padres que es donde pasamos la mayor parte del tiempo pensé en ir arreglando poco a poco la casa de mis progenitores. Pero por distintas circunstancias del pasado no se me permitió, quería poner un piso de madera que le falta en la sala (está en cemento pulido), quería poner unas tejas en el techo, y lo más importante; la cocina, dentro de mi presupuesto estaba una de cemento con recubrimiento de un hermoso mosaico Ad hoc con el tema de la sitio, pero no, los odios del pasado, la apatía, la falta de visión y el valemadrismo imperante en esta casa hicieron que uno de los proyectos de animo y fuerza de este roto hogar se viniera abajo. No voy a mentir, después de que no se me permitió construir una digna y hermosa cocina de acuerdo a mis altas expectativas me quebré, tuve episodios de depresión terribles, y pasaba mucho tiempo llorando sola en mi modesto tsuru de regreso a casa. Mi hijita no tendrá un bonito lugar donde empezar a crecer y alimentarse pero aún así la enviaré al colegio. Yo pensaba que si una día cuando fuera puberta o adolescente necesitaba hacer un trabajo en equipo, podría hacerlo orgullosamente en la casa de sus abuelos tan cerca del colegio pero no. No se va a poder.
Cuando yo era chica vivía en el centro de la ciudad de Mty. Calle Villagómez entre Tapia y M.M. de llano, una modesta y en mi opinión agradable casita "de chorizo" que arreglada no se veía tan mal pero con muchísimas carencias, una baño feo pero funcional, paredes verdes y rayadas cortinas y muebles usados con mas de 20 años de uso. La cocina no existía, sólo eran mesas y anaqueles colgados discordes. Pero empecé a crecer, y empecé a ir a fiestas y ver como las casas de mis compañeras de la escuela, eran mucho más bonitas, con muebles modernos y closets y cocinas, y yo me preguntaba porque nosotros no podíamos tener algo así de bonito, ¿éramos muy pobres?
no, si se podía sólo que había desde entonces mucha apatía por parte de mi padre. Él nunca quiso progreso para nuestro hogar, yo me pregunto si existen hombres que no sean gays que se preocupen aunque sea un poco por la belleza de su hogar. Yo no pedía un palacio, en realidad yo no pedía cosas, mi mamá era muy estricta conmigo y el dinero que yo tenía ahorrado en dólares para ocasionales viajes a McAllen con mis abuelos era lo que podía gastar, si se me acababa ya no pedía más. Pero sabía elegir muy bien e incluso calcular impuestos desde muy pequeña par poder aprovechar mi dinero. Y así crecí, pensando que no podía tener nada bueno ni bonito por más sencillo o económico que fuera, y no hablo de juguetes, no nos faltó nada, hablo de cosas sencillas como una tele o un closet modesto o un cocinita integral. Yo no quería que mi hijita hermosa padeciera eso, quería que se sintiera orgullosa de su casa y que al limpiarla quedara bonita, por eso trabajé mucho e hice la cocina de nuestra propia casa en Mitras y puse closets, su recámarita tiene el suyo pequeño pero suficiente para que cuando empiece a crecer guarde sus pequeños secretos y tesoros de modo ordenado y bonito, que más quisiera yo que llenarla no de lujos, sino de experiencias hermosas en un lugar adecuado, limpio y saludable. Un sitio al cual llamar hogar, Gloria mi pequeña hija es mi fuente dulzura, inocencia y pilar para seguir desvelándome haciendo trabajos de freelance después de haberla correteados todo el día y aveces también la noche. Sólo quier que sea felíz y yo conservar la cordura.
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